Articles by Euralia Alcancía

You are currently browsing Euralia Alcancía’s articles.

 … con una prisa enorme por tocar tierra,  saltándose todos los protocolos, casi por sorpresa, desafiando al personal médico a  intervenir cuando ya todo estaba decidido (y evitándome así toda clase de procedimientos médicos innecesarios…)

Nuestra pequeña ya está aquí, con sus 3,700 kg y sus 50 centímetros de perfección… llegó a nuestras vidas el lunes 23 de noviembre a las 5:30 de la mañana, y estoy segura de que si se abstuvo de nacer en el taxi (que abordamos a las 5:00) fue por aquello de que nos fueran a cobrar un extra por limpieza de tapicería, jejejeje…  ¡ésa es mi hija!

 

 

Estamos estupendas, mis hijas mayores la adoran, el orgulloso padre de familia numerosa no puede borrar su sonrisa del rostro y todo mundo se pelea por cogerla en brazos… y yo… bueno, yo estoy como en otro planeta…

Bienvenida a casa, pequeña. Y si seguimos ahorrando no será precisamente en besos, abrazos y caricias, en eso vamos a derrochar como si nos hubiéramos sacado la lotería…

Qué daño más grande han hecho las revistas de bebés y los anuncios de pañales y potitos en la tele en la ardua e importante tarea de criar un hijo. En serio. A final de cuentas, al Vogue y al Cosmopolitan sólo podemos reprocharles el utilizar a mujeres que no existen -ahora menos que nunca gracias al Photoshop- y que por tanto, nunca podremos igualar. La que se lo crea, si ya es bastante mayorcita, se gastará un pastón en complementos y ahí se acabó el problema. Pero Mi bebé y yo y otras revistas por el estilo son como las sagradas escrituras para un buen puñado de embarazadas primerizas que se creen a pies juntillas todo lo que anuncian y que babean, ilusionadas, mirando innumerables fotos de bebés risueños, encantadores, montados en carritos de última generación y vestidos con ropa de marca.

 

 

Señoras -y señores interesados-, ya hemos hablado con anterioridad de las trampas de los publicistas de productos para bebés, o sea que más machaque sobre el tema sería redundante. Pero ahora mismo, con mi súper barriga de 37 semanas, echando de menos a mis pies -que sé que siguen ahí porque llevo zapatos, pero que hace rato que no veo- pidiéndole permiso a una pierna para mover la otra e intentando apurar la goma de los pantalones premamá al máximo para no verme obligada a pedírselos prestados a Falete me ha dado por pensar que el mayor pecado de estas revistas y anuncios no es intentar hacer pasar por indispensables toda clase de tonterías para los bebés (es su negocio), sino el haber logrado, exitosamente, convencernos de que esperar a un hijo es como esperar la llegada de la primavera…

 

 

¡Ah, la primavera! La primavera que llega, con sus flores, con sus pájaros, y su buen clima, que lo único que nos pide a cambio es que le hagamos un sitio en nuestros armarios para renovar el vestuario, que saquemos al mantel para el picnic y que disfrutemos de un paisaje bucólico en compañía de nuestra pareja… ¿A que suena bien? Pues sí, pero tener un hijo no es eso ni de lejos, aunque los publicistas intenten prepararnos con las mismas armas: comprar mucha ropa innecesaria, hacer muchos planes guays para disfrutar de paseos, fiestas y demás saraos con un bebé sano y feliz y creer, pobres de nosotros, que en cuestión de dos o tres semanas después del parto estaremos cogiditos de la mano de nuestro marido sin otra ocupación que hablar de nuestro amor mutuo (mientras el retoño duerme plácidamente en su cuna de 600 euros). ¡Qué ilusos somos!

No tengo la verdad absoluta ni en éste ni en ningún otro tema, pero de lo que sí estoy convencida es de que estar embarazada se parece más a esperar un huracán que a esperar esa idílica primavera de papel cuché que tan felices nos prometemos… Y aunque parece que esto no tiene nada que ver con el dinero, en el fondo sí que está relacionado: si no sabemos a que es a lo que nos enfrentamos, gastaremos los escasos recursos (materiales y humanos) en cosas inútiles para llevar a cabo la tarea. Y la verdad, bastante achuchadilla está la cosa como para andar malgastando lo que tenemos.

¿Por qué deberíamos esperar a un hijo como se espera a un huracán?

 

 

1. Todos los huracanes tienen nombre y personalidad antes de tocar tierra. Nuestros hijos también. Y como ellos, no sabremos hasta el último momento si son de escala 5 o si se convertirán en una suave tormenta tropical. Por si las moscas hay que hacer previsiones para recibir un huracán intenso; tendremos muchas más posibilidades de sobrevivir a sus destrozos…

2. ¿Qué hay que acumular en nuestra despensa cuando se avecina un huracán? Agua, leche, arroz, lentejas y demás productos básicos. Además de eso, para el bebé, pañales y poco más. Pues lo mismo. Qué frustración para una madre con su bebé recién nacido en brazos abrir la despensa y ver que no tiene lo que necesita con urgencia. Y salir corriendo al súper y coger lo primero que ve, al precio que sea, para salir del paso (sobre todo si tiene otros hijos). Mejor hacer una lista exhaustiva de lo que necesitaremos el mes siguiente al parto, mandar a otro que no esté embarazado a comprarlo o, en su defecto, hacer la compra por internet. En algunos supermercados no cobran el envío si se pasa de cierta cantidad; en Mercadona cobran 7,21 gastes lo que gastes, así que no me he cortado en las cantidades ni en el peso de mi compra, aunque el repartidor me dijera, un tanto mosqueado, que nunca había llevado una compra "taaan grande". Pues a ver si se iba a creer que el envío era gratis, que desde luego si fuera así pediría las cosas poco a poco. Es una inversión, pero vale la pena…

 

 

3. ¿Acumular ropa? Sólo si no hemos tenido que pagar por ella. Es momento de abrir los brazos a cuanta donación nos quieran hacer; los bebes regurgitan, se hacen caca, babean y orinan muchas prendas al día, así que no podemos pretender plantarles el trajecito de Prenatal y que les aguante más de una puesta. Además, cuando el huracán está en casa mejor ropa cómoda y gastadita, que no tiene sentido ponerlos de punta en blanco cuando todavía estamos soportando el vendaval del nacimiento…

4. No perdamos tiempo en acelerar los trámites para declararnos zona catastrófica. El gobierno ofrece una ayuda de 2500 euros que deberíamos aprovechar para paliar los efectos del huracán que se nos viene. A muchos les apetecería la tele de plasma, o incluso amortizar algo de hipoteca, pero quizás lo más sensato es invertir parte del dinero en hacernos más fácil la transición al universo materno-filial: pagar a una persona que venga a limpiar el desastre una vez por semana, estirar nuestras semanas de baja maternal gracias a una excedencia que podemos complementar con la ayuda gubernamental, comprar comida hecha o, mejor aún, convencer a nuestras madres/suegras/tías de que nos ayudan más trayéndonos un tupper con comida casera que intentando dormir/cambiar/hacer eructar a nuestro retoño (cosas que evidentemente podemos hacer nosotras si hay alguien más ocupándose de las pequeñas preocupaciones domésticas).

5. Es momento de rebajar nuestras expectativas, inclusive las de ahorrar hasta el último céntimo. De lo que se trata es de sobrevivir, ni más ni menos. Hacernos a la idea de que no vamos a dormir mucho, de que no pasa nada si la ropa tiene manchas o si los cupones del DIA nos caducan sin que hayamos aprovechado las ofertas. Da igual, ya volveremos a la normalidad… algún día. Mientras las necesidades básicas (techo, sustento, un mínimo nivel de higiene y un mínimo de horas de sueño) estén satisfechas, lo demás puede esperar. Y si alguna de nuestras visitas opina que hay demasiado polvo, o que nuestra casa está desordenada… utilicemos al bebé como excusa para retirarnos a nuestra habitación mientras le indicamos donde están los utensilios del limpieza.

 

 

 

Excuso decir que mi casa ya parece un búnker, y que tengo leche, agua y pañales para una hecatombe. Que este año a ver quién hace la cena de Navidad, porque no estoy como para pensar en recetas. Que tenemos ya decididos los Reyes de nuestras hijas. Que no estoy para nadie más que para mi familia. Que no quiero que nada me distraiga de lo más importante, la llegada de mi dulce y pequeño huracán, a la que, evidentemente, todas las previsiones que se tomen en torno a su llegada le dan igual, siempre y cuando tenga a su disposición su teta y unos brazos cálidos que quieran acunarla…

Tags: , , , , , ,

Hay algo llamado síndrome del nido en las embarazadas que, según dicen, consiste en que a medida que se acerca la fecha probable de parto nos da por limpiar como locas, lavar ropita una y otra vez, acomodar armarios y limpiar rincones que hacía rato habíamos olvidado que existían. Es un poco para pasar el rato y otro poco para controlar la ansiedad. Con mi hija mayor no me quedó más que pasar por ese trance, porque nos mudamos cuando estaba de 7 meses de embarazo; con la pequeña lo dejé para el último momento y recuerdo haber tenido el pasillo lleno de cajas de ropa y otros triques hasta dos días antes de parir. Vamos, que yo no soy precisamente de ordenar, y si termino haciéndolo es porque no me queda más remedio…

 

 

Pero ahora me ha entrado un síndrome del nido exageradísimo, que me tiene disparada la adrenalina, no me deja dormir por las noches, me trae de cabeza y ocupa buena parte de mis pensamientos… ¡y no estoy hablando de organizar armarios! Es que de pronto, con la panza enorme a manera de bomba de relojería, se nos ha metido la idea a mi marido y a mí de que es el mejor momento para, por fin, comprarnos un piso…

 

 

¡Es que no puedo resistirme a las rebajas! Con el euríbor en sus niveles más bajos, una oferta más que interesante de pisos con precios negociables y la certeza de que ahora es el comprador el que tiene la sarten por el mango (al contrario de hace 5 años, que el vendedor podía pedirte las perlas de la virgen si se le antojaba) nos parece por fin el momento adecuado para lanzarnos a la aventura…y a la esclavitud de cuarenta años de hipoteca.

Eso sí, tampoco es oro todo lo que reluce: los bancos, esos que hace unos años te prestaban para que pagaras la casa, los muebles, la tele de plasma y las vacaciones al Caribe, que han recibido ayudas del gobierno para que puedan conceder créditos, han cerrado el grifo. Y de qué manera. Porque yo puedo entender -y de hecho, aplaudo la medida aunque llegue ya demasiado tarde para aquellos que ahora mismo viven con el agua al cuello- que no se preste a los que tienen que destinar más del 35 por ciento de sus ingresos a la compra de un piso.  Pero ahora es que tienes que aportar más garantías que nunca para pedir dinero (y encima, tener ahorros). Y eso que ellos nunca pierden; la famosa cláusula suelo (que muchos consideran ilegal) les ha borrado la sonrisa de la cara a más de un hipotecado que creía que con el euríbor tan bajo iba a volver a respirar…

 

 

Tengo que decir que llevamos 11 años de alquiler, y nos han sido bastante provechosos. No considero que hayamos "tirado el dinero", como muchos dicen; de hecho, el no haber tenido sitio fijo para residir nos salvó de meternos en una hipoteca imposible en la época del boom… y de haber pagado, en intereses, lo que hemos invertido en todos nuestros años de alquiler. Además, con la familia consolidada y después de haber vivido en 4 pisos distintos, ya sé qué quiero, cómo lo quiero, y cómo no lo quiero. Y eso vale un montón en dinero y en esfuerzo ahorrado…

Así que llevo un par de meses empapándome de todo este mundillo de la compra venta de pisos, he aprendido lo que es una ventana oscilobatiente, a distinguir el gres del terrazo, a que cuando dicen "piso con muchas posibilidades" es que está hecho un desastre, y que ya no se dice que un piso está "para reformar" sino que está "para actualizar". Y a que la mayoría de los propietarios exagera el tamaño de su piso en los anuncios para que la ratio euros/m2 le salga más favorable…

 

Como sea, tampoco se trata de salir corriendo a comprar por comprar, porque muchos expertos aseguran que los precios no están mal del todo, pero que todavía tienen que bajar más. Yo personalmente así lo creo también, y no es sólo un deseo, sino una intuición; no me cuadra que un piso que ayer costaba 200 mil hoy cueste 170 mil por obra y gracia del propietario (y cuando digo ayer, digo ayer sábado; y cuando digo hoy, digo hoy domingo… no es una figura retórica); es que ese piso en principio no valía lo que pedían por él, y punto. Que nadie está por la labor de "regalar" 30 mil euros porque sí…

De cualquier manera, nuestra tentación de comprar antes de que llegue el momento de máximas bajadas acaba de ser aplacada por algo que descubrí hace unos cuantos días: que en el momento de nacer y convertirnos en familia numerosa en la Comunidad Valenciana, nuestra churumbelita traerá consigo de regalo un descuento bastante jugoso en dos impuestos obligatorios cuando compras un piso: el IVA (pasa del 7 al 4 %) y en el IAJD (del 1 al 0,1 %).  Parece poca cosa, pero cuando hay tanta pasta en juego, esas rebajas se traducen en varios miles de euros. Y a eso sí que no pienso renunciar… para las pocas ayudas que se dan a las familias numerosas en España, no es cuestión de dejarlas pasar por dos o tres mesesitos de nada…

En el fondo agradezco tener una razón tan objetiva para esperar, porque de seguir así, habríamos comprado un piso antes de tener la bolsa para el hospital preparada. Y aunque hemos tenido mudanzas complicadas, no me imagino yo nada peor que romper aguas mientras intentamos poner los electrodomésticos en funcionamiento, o regresar con la niña en brazos y no tener una silla libre entre tantas cajas para poderme sentar…

 

 

Venga,  que me voy a preparar la canastilla, no vaya a ser que la cigüeña quiera aprovechar ya la bajada de los precios…

 

Tags: , , , , ,

O escribo, o crío a mis hijas, o me ocupo de la casa, o cargo todo el día con mi superbarrigón de 30 semanas, o aprendo todo lo que tengo que aprender sobre informática para que la página no se me vuelva a colgar 15 días…

Perdón. Eso. Que voy a seguir con mi panza, mis hijas, mi casa y mi blog… y cruzaré los dedos para que la página no se me vuelva a desconfigurar. Que tengo muchas cosas que contar y muchas más ganas que tiempo para hacerlo, pero que todo se andará. Que agradezco muchísimo las muestras de afecto de algunos lectores que se han dirigido a mí por email para preguntar si estaba bien y para recordarme que hay un público dispuesto a seguir leyendo mis elucubraciones, mis consejos y mis chistes malos. Que aquí estoy -otra vez- de regreso.

Besos a todos y a ver si ya se acaba septiembre, que menuda cuestecita llevamos…

 … o eso fue lo que le faltó decirme a mi gine, cuando me confirmó que nuestro tercer bebé ¡también es UNA NIÑA!

 



¡Qué felicidad! Si ya iba a gastar poco, ahora… no se me ocurre en qué gastar, de verdad. Ropa tengo, trastos para bebé un porrón, leche materna a tutiplén (lo cual significa gasto cero en pequeña puericultura)… en realidad sólo tendré que comprar los pañales. Y encima de marca blanca, que los de Dodot los tenemos prohibidos en casa…

 

Tags: , ,

 En una casita de chocolate del bosque encantado, arrullados por el dulce trinar de los pajaritos y el travieso serpenteo del arroyuelo cantarín dormían muy apretujaditos Blanca Nieves, los siete enanos, el Conejo de Pascua, el Ratoncito Pérez, Papá Noel, Ricitos de Oro, un español que ha aprendido inglés en Opening y otro que se ha sacado la lotería sin comprar ni un décimo… mientras en la espaciosa habitación contigua, en una cuna de oro con sábanas de seda y un monitor con cámara de vídeo, rodeado de un ejército de peluches y juguetes educativos con miles de botones dormía, solito, el famoso bebé de los 6 mil euros al año…

 

 

Seamos serios, señores. A mí cada vez que oigo hablar de los estudios que dicen que tener un bebé cuesta en promedio (¡sin hacer gran alarde de gastos!) en torno a los 6000 euros durante el primer año  primero me da la risa loca… y luego me da por los cuentos de hadas. Me gustaría saber cuántos hijos tienen los que han hecho los cálculos, porque a mí, a mis vecinas, a mis amigas y conocidas no nos salen las cuentas…

Por supuesto que nos podemos gastar 6000 euros al año en un bebé. Y 6000 euros al mes también, y si no que se lo pregunten a Madonna o a Britney Spears. Hay productos de puericultura innecesarios, caros y francamente ridículos para aburrir, en las tiendas o por internet. A una pareja en proceso de decidirse a tener un hijo le preocupa, y mucho, el tema financiero, porque todo mundo les dice que "los bebés cuestan mucho dinero" y para poner la guinda del pastel vienen estos estudios a confirmar los peores augurios. Y la verdad, la puritita verdad es que, como dice el marido de una amiga, para criar a un bebé hace falta… el bebé (y muchas ganas de tenerlo).

Si pudiéramos preguntarle a nuestro bebé qué es lo que le hace falta durante el primero año nos sorprenderíamos con la respuesta… y no me refiero únicamente al susto que nos llevaríamos si el peque nos largara un discursito: teta a demanda, muchos brazos, unos cuantos pañales de tela, unas cuantas mudas de ropa del mercadillo, un sitio cómodo para dormir lo más cerquita de mamá y papá y después de los 6 meses, un par de bocados de comida, mucha libertad para explorar el mundo y muuucha paciencia para ir detrás de ellos cuando empiezan a caminar.

 

 

¿Demasiado idílico? Vale, me he pasado tres pueblos, pero que conste que no estoy diciendo que eso sea lo único que deberíamos comprar para el niño, sino que probablemente, esto sería lo único que nuestro bebé realmente necesitaría y que elegiría si lo dejáramos opinar…

Pero como el que calla otorga, en su nombre nos gastamos una pasta gansa en una minicuna, una cuna con mueble cambiador, un móvil de muñequitos, una lámpara que proyecta estrellitas en el techo, un cochecito de última generación, los pañales más caros, la leche de farmacia, la ropa de marca (o demasiada ropa, que también barato y mucho sale caro), los juguetes educativos aprobados por los expertos y los vídeos de Baby Einstein y asociados… ¡y nos quejamos de que los bebes "salen caros"! ¡Y tanto que salen caros, porque encima luego las cosas que compramos para ellos son de un solo uso, porque según las estadísticas en España la tasa de natalidad está en 1,39 hijos por mujer!

La realidad es que a pesar de todas nuestras quejas, tenemos mucho más dinero para gastar que hijos en quién gastarlo (lo cual se hace extensivo a abuelos, tíos y padrinos, que sepultan a los niños bajo toneladas de juguetes y ropa en cumpleaños y Reyes). Hace ya rato que estamos todos inmensos en una vorágine consumista que ha transformado el comprar como mecanismo para satisfacer una necesidad pura y dura en una manifestación más del ocio. Comprar por comprar, para sentirse bien, para pasar el rato, para hacer lo mismo que los demás. Y por supuesto, nuestros hijos no van a ser menos que nosotros…

 

 

Bueno… se acabó el sermón, vamos a los números. Para empezar, ahora contamos con una ayuda por nacimiento de 2500 euros (que yo no he pillado con las dos primeras… a la tercera va la vencida). Luego, por cada hijo te puedes deducir entre 1836 y 4182 euros al año  (más un añadido de 2244 por hijo menor de 3 años). Y luego hay deducciones autónomicas que varían por comunidades, pero que en mi caso han representado una ayuda (365 por hijo menor de 3 años en la Comunidad Valenciana).  Luego, como dicen en la web de Todopapas, el ocio de la pareja se reduce al 10 por ciento, lo que significa un ahorro aproximado de 2400 euros al año (en mi caso eso no sería cierto, porque yo no me gastaba esa cantidad en cafés, hoteles, tabaco ni cines, pero habrá quién sí se lo gaste y se esté preguntando ahora mismo cómo es que no le alcanza para tener un hijo…) Esto nos da, para una pareja con su primer hijo, la bonita cantidad de 8980 euros al año… ¡que da de sobra para cubrir los famosos 6000 euros del principio! Encima, ahora tener un hijo nos va a salir rentable…. (eh… no, que tampoco hay que exagerar….)

Luego está lo que realmente nos gastamos en el bebé. Ya les he contado que yo los gastos prenatales con este embarazo los he despachado (de momento) con 83 euros; en los dos primeros debí gastarme más o menos la misma cantidad, no lo recuerdo. Lo que sí tengo clarísimo es que siempre se paga la novatada con el primer hijo; y a pesar de que cuando nació la mayor estábamos en mucho peores condiciones económicas que ahora, terminé gastando más dinero en tonterías que con la segunda. Por ejemplo, gastos de farmacia: con la primera parecía que estábamos abonados (a los hijos de la farmacéutica sólo les faltaba llamarme "madrina"); con la segunda… ¿compré un par de botes de Apiretal y algo más? Y es que el gasto no tuvo nada que ver con el estado de salud de mis hijas, porque aunque las dos han sido sanas, sanísimas, mi hija mayor se ha distinguido siempre por su salud de hierro… El resto (pañales, cremas, toallitas, tijeritas de uñas y diverso material cosmético) ha sido todo de la marca blanca del Mercadona, lo que ha reducido considerablemente su precio.

Lo mismo con el tema de la alimentación. A la mayor le di pecho hasta los 8 meses, pero invertí dinero en biberones, tetinas, infusiones, pastillas para esterilizar (una vez intenté hervir las tetinas… y me quedé sin olla y sin tetinas), chupetes, cereales de caja y más tarde leche de bote, algunos potitos (pocos, porque a mi pequeña gourmet sólo le gustaban los purés caseros), yogures para bebés (que cuestan un ojo de la cara y que no están hechos con leche de continuación, como nos quieren hacer creer), galletitas especiales y demás chuminadas.

 

 

Mi hija pequeña, por contra, no ha probado un biberón en su vida, ni comidas especiales para bebés. Con ella me gasté CERO euros hasta los 6 meses (pecho y nada más, ni infusiones, ni bibes ni nada) y a partir de ahí y hasta el año muy poquito más, porque no quiso purés, empezó a comer la misma comida que nosotros y hasta hoy. Pues ahí van 1500 euros que me ahorré, según los estudios del CIS.

La partida presupuestaria para decoración de la habitación y ropa de cama (1500 euros), además de la de puericultura (1241) me la he ahorrado casi completa, desde mi primera hija. La cuna, la trona, el moisés y el cochecito han sido heredados o regalados; y si no los tuviera, ahora mismo no compraría nada para el tercero. A final de cuentas, mi hija pequeña siempre ha preferido hacer colecho conmigo, comer sobre mí, y pasear en mochila… ¡como para gastarme en una pasta en cosas que a larga no va a querer ver ni en pintura! Lo único que sí compramos con ambas fue una sillita de paseo de las baratas y las sillas para el coche, que a mi juicio son los únicos gastos realmente imprescindibles en este campo.

 

 

En ropa se puede gastar uno lo que quiera, la verdad (y con cada hijo, menos todavía). Para empezar, recibimos muchos regalos, lo que reduce el coste total… si los modelitos son de nuestro gusto, claro. Pero aunque tuviéramos que comprarles todo, hay ciertas tiendas (como Kiabi, H y M, C y A y la marca del Carrefour) que ofrecen prendas de bastante calidad a precios asequibles. El secreto es no comprar de más, porque los bebés crecen muy rápido… y estar dispuestos a aceptar las donaciones hechas con la mejor de las intenciones por parientes y amigos. A nuestros hijos no les importa llevar ropa de segunda mano, aunque a nosotros nos parezca que sí.

El campo de productos de belleza (¡para la madre!) y bautizo (600 euros)… sin comentarios. Mira que intentar colar estos gastos como gastos regulares en la crianza de un bebé… ¿los de CIS de verdad querían hacer un estudio serio, o simplemente querían que les cuadrara el número (6000 euros) para poder decir que un bebé gastaba "un millón de pesetas"?

Hay un último concepto que no quiero discutir porque a fin de cuentas yo no lo he necesitado, pero sé que mucha gente sí, y es un pastón: el que se dedica al cuidado del bebé en caso de que ambos padres trabajen. Las guarderías son carísimas, y de hecho las cantidades que dan en el estudios (240 euros mensuales) se quedan cortas por lo que tengo entendido. Mientras seguimos esperando que nuestra baja de maternidad se equipare a la otros países de Europa, quizás no sería mala idea, para quien pueda permitírselo, pedirse una excedencia para poder estar con el bebé por lo menos durante el primer año. No hay guardería que pueda competir con la atención individualizada de un padre o un madre rebosantes de amor y deseosos de vivir esa experiencia. Y claro, no es gratis, pero las guarderías tampoco. ¿Qué elegiría nuestro hijo si le pidiéramos su opinión?

En conclusión: ¿existe el niño de los 6000 euros el primer año? Yo no lo he visto, y tengo dos y uno en camino. La primera me habrá costado 1000, la segunda quinientos… y el tercero va a venir con premio de 2500 y un pan debajo del brazo:

 

 

Sí, ya lo sé, a final de cuentas estos cálculos sólo son para el primer año. Y los niños crecen y comen y visten y van a la escuela hasta que se van de casa (a los 30 y muchos) y siguen llevándose tuppers los domingos para el resto de la semana cuando se emancipan. Pero esa es otra historia y ya hablaremos de este tema cuando toque…

 

Tags: , , , , ,

 ¡No hay nada como anunciar un embarazo para llenar de felicidad a un montón de gente! En el mismo momento en que las náuseas, el cansancio y las ganas constantes de hacer pis nos convencen de que esta vez sí es la buena y de que por fin hemos ganado la lotería de El Niño -aunque sea verano- empieza a lucir la sonrisa en los rostros de los orgullosos futuros padres, los abuelos, los tíos, los amigos… pero también para los dueños de pruebas de embarazo, las multinacionales farmacéuticas, las compañías de seguros médicos, los fabricantes de ropa premamá, los ecógrafos de 4D, las marcas más prestigiosas de cremas antiestrías… y todo eso con el bebé dentro, que cuando sale ya hay una multitud de empresas frotándose las manos listas para unirse a la fiesta…

 

 

Maquinitas de gastar con patas y un barrigón de miedo, eso es lo que somos para todos ellos. Y vamos y picamos todas, especialmente si somos primerizas. Nos hacen creer que necesitamos mucho más de lo que necesitamos: no un producto genérico, sino el producto que ellos publicitan, que para eso se han gastado mucha pasta en anuncios en donde nos llaman poco menos que malas madres si se nos ocurre escatimar en gastos durante la gestación y después de ella.

 

¿Un poquito embarazada?

Ni poquito ni mucho, embarazada y punto, que en esto no hay término medio. Entonces, ¿por qué tenemos que irnos a comprar el Predictor o el Clear Blue de las narices cuando hay sucedáneos que cuestan la mitad? Sí, seguramente si sólo ha pasado un día desde la fecha supuesta de la regla esas pruebas tengan más fiabilidad, pero ¿qué prisa llevamos? Les puedo asegurar que una semana después todos los gatos son pardos y lo mismo da una que otra (yo ni siquiera he tenido que esperar los 5 minutos de rigor cuando me ha dado positivo. Había ya tanta gonadotropina coriónica en mi organismo que la aparición de las rayas fue visto y no visto). En lugar de dejarnos el sueldo en pruebas caras, podemos comprar una barata y tirarnos esa semana de espera durmiendo, comiendo y cuidándonos como si ya estuviéramos en estado de buena esperanza. Y si no lo estamos… ¡pues que nos quiten lo bailado! Y por si no hubiera suficiente con el dinero invertido en pruebas de embarazo, ahora se han inventado una que "predice" el sexo del bebé con una fiabilidad del 80 por ciento. Como para salir a repartir puros o bombones cuando ni siquiera hay una barriga para presumir (que no ha sido mi caso, jajajaja).

 

El timo de los multivitamínicos

Según la Organización Mundial de la Salud, los únicos suplementos que una mujer gestante con una alimentación balanceada necesita son dos: el ácido fólico (que se recomienda tomar cuando empieza a buscarse el embarazo y hasta la semana 12) y el hierro (cuyo uso intensivo e indiscriminado, por otro lado, despierta suspicacias por parte de algunos profesionales). Aquí en España algunos expertos, a la luz de nuevos estudios, han empezado además a prescribir yodo a las embarazadas y a las madres en período de lactancia  por considerar que las cantidades de este compuesto que se ingieren a través del pescado y la sal yodada en este país son insuficientes para estos casos.

 

 

La buena noticia es que el ácido fólico y el yodo cuestan cada uno sobre los 3 euros la caja para un mes, lo que es francamente asumible en términos económicos. ¿La mala? Que salimos de la consulta del ginecólogo con muestras gratis de Natalbén, que hace más o menos lo mismo por… 15 euros (o, si vamos al herbolario, con Floradix, que cuesta incluso más). Cuando la cajita se acaba, se nos hace impensable consumir ácido fólico y yodo modos y lirondos y terminando pagando el triple "por si acaso". Por si acaso nada, las recomendaciones están muy claras: sólo son necesarios estos dos suplementos, lo demás sobra. Y lo que nos estamos gastando en multivitamínicos nos vendría muy bien para comprar mucha comida rica de la mejor calidad con la cual nutrirnos sin tener que tomar ninguna pastillita (y sin efectos secundarios, que todos los que han tomado hierro saben a lo que me refiero, ejem).

 

¿Una habitación con vistas al mar?

Digo yo, será esa la diferencia entre ir por la privada y por la Seguridad Social (en Valencia). Porque yo, que he estado de ambos lados, me he sentido más arropada en la SS, en donde tienen los mejores equipos y los mejores tratamientos (aunque no tengan los últimos números del Hola en la sala de espera, todo hay que decirlo).

Y salvo que seas de la realeza o de la jet set -o, hablando en plata, que pagues las consultas a tocateja-, el trato que recibe un paciente en la privada cuando va por una compañía de seguros no tiene mucho de exclusivo, la verdad. Yo he estado a punto de poner un reclamación a mi compañía después de que varios ginecólogos a los que llamé por teléfono para pedirles hora se negaran a atenderme porque "ellos no llevan partos", "tienen la agenda cubierta hasta diciembre", "sólo dan seguimiento de embarazo a clientas antiguas" "han decidido no atender partos de compañías de seguros, para darles atención exclusiva a las clientas que pagan en efectivo".  Pues oye, que se borren del cuadro médico, y así antes de contratar un seguro tendremos información real sobre los ginecólogos a los que verdaderamente podemos acceder.

¿Vale la pena contratar un seguro médico en estas condiciones, en los tiempos que corren? Yo creo que no. A fin de cuentas en la SS te van a atender igual, y ahí como hacen guardias siempre tienes un médico disponible para cualquier tipo de emergencia. La habitación no será individual, ni el sofá del acompañante muy cómodo… pero oye, yo prefiero pedirme las vistas al mar para el apartamento de la playa, que en el hospital nos quedamos como mucho dos o tres días…

¡Mírame bien, mami, que esta foto cuesta un pastón!

La tecnología que hace posible los ecógrafos de alta precisión (4D, de cuarta dimensión) es absolutamente alucinante. Si hasta es posible verles los gestos, los pucheros, los movimientos de las manos y los pies a los bebés de muy pocas semanas de embarazo. Más adelante ofrece datos importantes sobre la posición, el peso y el comportamiento del feto, y se piensa que en algunos años la técnica se irá afinando hasta prácticamente convertir al aparato en una pantalla de televisión en donde nuestro hijos pueda verse con total claridad, en vivo y en directo.

 

 

Pero… ay, amigo, no pensaríamos que esto iba a salir gratis… ¿o sí? Según lo que he oído, una ecografía de 4D puede salir entre 100 y 180 euros, según los "extras" que incluya (explicaciones exhaustivas, fotos y DVD personalizado) y el sitio a donde vayas (o si te la traen a casa, como la comida china) Pues vale. Cuando yo nací ni siquiera había ecografías y aquí estoy (y si las hubiera habido, dudo mucho que mi madre hubiera pagado por verlas). Mis dos hijas no han tenido ecografías 4D, y de momento ninguna piensa demandarme. Y este bebé tampoco las tendrá. ¿Tacañería? ¿Falta de sentimentalismo? Ni una cosa ni la otra, sino la certeza de que son meramente recreativas, no tienen ninguna justificación médica. Porque cuando la tienen, es la misma SS la que las paga, así de simple. El que quiera darse el capricho está en su derecho, pero que luego no cuente ese desembolso como imprescindible en la abultada lista de gastos que todo mundo nos dice que genera un bebé. En cuestión de pruebas prenatales, podemos estar seguras de que las verdaderamente importantes ya las cubre la SS o nuestra mutua.

 

Mi guardarropa, la envidia de Demi Roussos

Con mi primera hija la barriga me salió en el quinto mes; hasta entonces pude llevar mis pantalones de diario. Con la segunda fue un poco antes, sobre los cuatro, y fui capeando el temporal con mi "ropa de gorda" (sí, ésa que todos guardamos en el armario junto con la "ropa normal" que utilizamos todos los días…  y con la "ropa de flaca" que no tiramos porque soñamos con volvernos a poner). Con éste me salió la barriga casi al mismo tiempo que me dio positivo en la prueba de embarazo. Hasta que no vi la primera ecografía no me quedé tranquila, porque yo hubiera jurado que llevaba gemelos o trillizos.

No habrá manera de confundir mis fotos de los distintos embarazos porque los años no pasan en balde -no es lo mismo 20 que 30- y porque no me verán con la misma ropa en unas y en otras. En cada embarazo he sido la feliz receptora temporal de uno o varios lotes de prendas con espacio en la cintura que he devuelvo después de los nueve meses reglamentarios. Casi todo mundo quiere compartir contigo su ropa de embarazo; es algo que la mayoría sabe que no va a volver a usar, por lo que a veces sólo hay que mirar un poco a nuestro alrededor para encontrar a alguna madre reciente dispuesta a dejárnosla.

El precio de la ropa premamá es un atraco a mano armada, sobre todo si consideramos el poco uso que le vamos a dar. Yo, en propiedad, tengo unos cuantos sujetadores de lactancia hechos picadillo (menos mal que en 9 meses siempre se pillan unas rebajas, las de verano o las de invierno, y se pueden encontrar algunos bastante apañados por 10-12 euros), un pantalón que me regaló mi madre para el embarazo de mi hija mayor, un par de blusones de mercadillo de 3 euros que me tenían bastante satisfecha hasta que leí la etiqueta (ver foto) y una blusa que me compré para la comunión de mi sobrina cuando estaba embarazada de la pequeña y cuyo precio todavía me duele en el fondo del corazón: 50 euros (en mi descargo diré que era la única tienda premamá del pueblo, así que no tenía opción alguna). El resto son donaciones (gracias Ana, María José, Mariluz) y préstamos (gracias María, Paloma, María, Amparo y María José).

 


 

¿Cuál debería ser nuestro presupuesto para ropa premamá? Pues depende de si es el primer, segundo o tercer hijo y del número de amigas dispuestas a desprenderse de su ropa, de si tenemos que trabajar en una oficina o estar en casa, de si somos fashion victims o si nos conformamos con ir vestidas cómodamente. Si con mi primera hija no me gasté casi nada… con éste va a ser menos que nada y encima voy a ir divina de la muerte, sin repetir modelito. ¡Qué maravilla, un verano en que no tendré que esconder la barriga… sino lucirla en todo su esplendor!

 

La lotería de la gestante

Cuando nos quedamos embarazadas compramos, sin saberlo, papeletas para distintos transtornos o padecimientos que a veces pueden hacernos acusar más los cambios normales durante el proceso de gestación: diabetes gestacional, varices, edemas, manchas en la cara, estrías, ciática, náuseas, vómitos, picazones varias y calambres en las piernas. Mala suerte, a veces tocan todas, a veces varias, a veces ninguna. Todas son molestas y muchas de ellas requieren tratamiento, normalmente asumido por la Seguridad Social… menos, por supuesto, las estrías y las manchas, que por ser un problema estético contribuyen a proporcionar felicidad a las marcas de cosméticos.

Yo de las manchas sé poco -no me han salido muchas-, pero de estrías puedo hablar largo y tendido. Con la mayor, crema cara de por medio, me salieron todas las posibles, las mías y las de mis amigas y las de mis vecinas y las de las embarazadas de todo el barrio. Con mi segunda hija no me puse nada, ni crema hidratante siquiera… y no me salió ni una sola (ya sé que era difícil porque no había mucho espacio, pero es curioso, no me salió ninguna). Con éste es pronto para hablar, pero lo que sí sé es que no pienso gastarme la pasta en una crema cara, porque en mi experiencia el tema de las estrías tiene mucho más que ver con un componente genético y con la velocidad de crecimiento de la barriga  (con la primera el crecimiento fue exponencial en un corto período de tiempo). Mis amigas me han dicho que, en todo caso, lo que va muy bien es la crema Nivea de toda la vida, que es muy barata y cunde cantidad. Pues vale, esa probaremos. Que la casa Isdin se quede esperándome sentada esta vez…

 

 

Vale… ¿pero cuánto me tengo que gastar?

Cada una que se gaste lo que quiera y lo que pueda, faltaría más, no soy nadie para meterme en los gustos de cada embarazada. Pero sé por experiencia propia que se puede gastar poco, y en mi caso particular al final del embarazo espero haber gastado: 12 euros de la prueba de embarazo, 3 euros del ácido fólico (3 meses: 9 euros), yodo (3 euros 9 meses: 27 euros), cero en sanidad privada, cero en ecografías 4D, 3 sujetadores de embarazo (30 euros) y 5 euros en un bote de crema Nivea. ¿Total? 83 euros, sin contar imprevistos. Eso sí, los antojos mejor no los cuento, porque si no entonces toda mi estrategia de ahorro se desplomará como un castillo de naipes, jajajaja…

Que la llegada de nuestro bebé haga felices a mamá, a papá, a los abuelos y a todos los que nos quieren. Y que las multinacionales se queden con un palmo de narices.

Tags: , , , , , , , ,

 Dicen por ahí que ya no me acuerdo de los pobres. Que me habré sacado el Euromillón y todo este rollo de ahorrar -tendida en una tumbona en el Caribe- ya no me interesa. O que me abdujeron los extraterrestres y ahora mismo, a años luz del planeta Tierra, miro desconsolada mis cupones Dia porque sé que no voy a poder usarlos. Me llegan emails de personas que no conozco preocupadas por mi silencio cibernético. Y miro la fecha de mi último post y voy dejando pasar los días, las semanas, más de un mes sin dar una explicación…

Como una imagen vale más que mil palabras me parece más sensato compartir con ustedes lo que me ha tenido pensando, repensando y sopesando mi vida presente y futura:

 

 

 

O como dijo alguien por ahí: ¡Esto de tener hijos se nos ha ido de madre! Y no cualquier madre, no: ¡madre de FAMILIA NUMEROSA, ahí es nada..! (Seguro que a mi mamá le daría la risa loca. Familia numerosa 3 hijos, jajaja). Ahora todo mundo pensara que si esto de vivir 4 de un sueldo estaba chungo, con lo del tercer niño tendré que hacer encaje de bolillos… ¿me creerán si les digo que no me preocupa absolutamente NADA el tema económico (de momento… ya hablaremos cuando estén en la adolescencia)? ¿Que mi comedero de tarro va más por el lado logístico cenas-baños-cole-salidas-mimos para una sola mamá y un solo papá sin ayuda familiar? Pero como no soy la primera ni la última en hacerlo allá voy, como quien emprende un viaje sin GPS ni estaciones de servicio cada 10 kilómetros (vamos, a la antigüita…)

Tengo que confesar que mi capacidad de reacción no me hace precisamente candidata a trabajar en la NASA, porque ahora mismo estoy de 15 semanas de embarazo y apenas empiezo a recuperar algo de control en mi vida. Tengo sueño a todas horas y las náuseas de las primeras semanas se han convertido en un hambre bestial que amenaza con acabar con las reservas no sólo de mi despensa sino de la de varios establecimientos de mi barrio -específicamente, los hornos con su pan, sus empanadillas de tomate, sus napolitanas de york y queso, sus… mejor no sigo- , así como con mis ahorros y mi fe en que en este embarazo voy a tener tanta suerte como en los anteriores y que no voy a coger muchos kilos, ejem… De momento el barrigón ya impresiona, y eso que el bichito es apenas más grande que un Playmobil.

Mientras la panza o, mejor dicho, las hormonas me dejen, volveré por aquí a dar batalla. Lo malo es que es probable que me vuelva bastante monotemática y aburrida: ahorro y bebés, ahorro y niños, ahorro y alimentación infantil, ahorro y miratodoloquenohegastadoensaliracenar… pido perdón por anticipado; no es que no se me hubiera ocurrido escribir sobre el tema antes, pero ahora la actualidad manda, como dicen los periodistas. Porque seguro que no a todo mundo le interesa, prometo intentar hablar de otras cosas de forma regular. Pero quién sabe, a lo mejor a algún indeciso tanto rollo beberil le da el empujoncito que le falta… y algún otro termina por reafirmarse en su decisión de no transmitir su ADN a otra generación.

En todo caso, lo único que intentaré compartir con ustedes es la convicción de que un niño requiere muy muy poquito dinero y mucho amor y mucho tiempo para crecer sano y feliz. La mayoría de nuestros quebraderos de cabeza vienen cuando queremos sustituir el amor y el tiempo por el dinero; cuando hay un mínimo de recursos para alimentar y vestir a nuestros hijos lo único que tenemos que hacer es echarle tiempo, ganas e imaginación para transformar las carencias en oportunidades de aprendizaje (sí, mi Barbie nunca tuvo coche, ni casa marca Mattel. Pero vivía cómodamente en un loft hecho con una caja de verduras vacía…)

Bloguera y madre en la vida. No es lo que tengo, es lo que soy…

 

Tags: , ,

 No me imaginaba que iba a tener que hablar otra vez de Mercadona tan pronto, pero sorpresas te da la vida, como dijo el filósofo Pedro Navajas. Mercadona, ese establecimiento soso, ordenado y previsible me acaba de dar un par de agradables sorpresas.

Está claro que Papá Roig se ha empollado todas las teorías económicas que vienen del otro lado del charco, por lo que no es de extrañar que con la llegada de la primavera se haya lanzado a la aventura de probar el efecto lipstick en carnes ibéricas. Dicen por ahí que el impacto de este fenómeno económico social que consiste nada más y nada menos que en que en épocas de crisis nos da más por comprar barras de labios de color rojo pasión es más certero que muchas teorías económicas de esos que se consideran expertos (que, como ya dijo Leopoldo Abadía, tienen tan poca idea de esta crisis como muchos de nosotros).

Y como ya entrados en gastos lo mismo da una barra de labios que una crema anticelulítica, Mercadona apuesta fuerte y nos sorprende con una revista gratuita que, con formato de publirreportaje, nos explica las bondades de las distintas líneas de cosmética Deliplus (cuidado del rostro, del cuerpo, tintes para el pelo, champús, productos para jóvenes, niños y para caballeros, entre otros) para que, si no habíamos picado todavía, nos atrevamos a probar por un precio módico alguno de sus productos.

 

 

A mí lo de gastarme 50 euros en una crema para la cara me parece de locos, aunque a lo mejor me tengo que tragar mis palabras dentro de algunos añitos… de momento, si me acuerdo de lavarme la cara antes de irme a dormir, eso ya cuenta como "tratamiento de belleza", jajajajaja. Es mucha la pereza pero es más la certeza de que no me puedo gastar ese dinero en un producto que seguramente no vale lo que cuesta. Por eso valoro muy positivamente la línea cosmética de Mercadona -y especialmente la publicación de la revista, muy profesional, que invita a la compra, con buena fotografía… vamos, nada cutre, para decirlo claro-, porque por muy poco dinero (creo recordar que las cremas de noche no llegan a los 5 euros) tenemos productos de calidad bastante aceptable para estar monas -o por lo menos pasables- a pesar de la crisis.

La otra sorpresa está a años luz de ésta en cuanto a glamour y seguramente no será del agrado de todos mis lectores, pero he de decir que para mí representa un momento histórico que llevaba esperando desde que puse los pies en España: el triunfante regreso de la casquería a la mesa española. Sí, la casquería, los despojos, las manitas, piecitos, riñones, sesos, lengua, carrilladas, hígados y demás exquisitices que llevaban escondidas detrás de los mostradores de las carnicerías todos estos años en los que nos creíamos los reyes del Mambo.

La casquería no es una novedad en la gastronomía española, pero es que nos habíamos vuelto muy exquisitos, para qué mentir. En México, país de crisis permanente, los despojos son un ingrediente importante de nuestro recetario, y no es difícil encontrarlos en el supermercado de nuestra preferencia. Aquí llevo 10 años yendo a posta a las paradas del Mercado Central para conseguir una lengua de ternera decente para hacer una barbacoa regiomontana (que no tiene nada que ver con la típica barbacoa americana, advierto), porque en las carnicerías de barrio tenía que encargarla "para la semana que viene". Y que estuviera en Mercadona, ni soñarlo.

 

 

¡Qué nadie me despierte!

Desde luego, resulta cuando menos curiosa esta doble estrategia tan poco ortodoxa, pero si hacemos caso de quienes dicen que la crisis es oportunidad, no podemos menos que admirar la visión de futuro de Mercadona, que quiere hacernos sentirnos bellas por fuera… y nutrirnos por dentro, jejeje, ambas cosas por poco dinero y con la garantía y disponibilidad que ofrece su marca. Que yo a Mercadona le meto caña si creo que se lo merece -como ya hice antes con lo de la retirada de muchos productos-, pero ahora mismo me da que su nueva estrategia no anda tan desencaminada…

 

Tags: , , , ,

Y créame, no estoy hablando de la crisis (que espero que dure menos de lo que todo mundo pronostica).

Entre las vacaciones que a mí siempre me doblan el trabajo en lugar de reducirlo (¿a que los niños no dejan de comer y de manchar ropa sólo por no ir a la escuela?) y algún otro asunto del que ya más adelante les daré noticia, casi no me había dado cuenta de que así, a lo tonto a lo tonto, ya llevo un año entero dando la lata en este rincón del ciberespacio.

 

 

Y ya sé que es un topicazo, pero es que casi no me lo creo. No es que tenga miles de visitas al día ni nada parecido, pero cuento siempre con mis incondicionales y eso se agradece. El saber que hay gente ahí que me lee y que espera mi próxima actualización es como tener un Pepito Grillo que de vez en cuando me da con el paraguas para que saque la cabeza de mis ocupaciones cotidianas y le dedique más tiempo y más esfuerzo a este blog tan raro, con entradas kilométricas, periodicidad impredecible y lectores tan fieles.

 

Y como de momento no se me ocurre nada más para escribir, echaré mano del socorrido recurso de limitarme a dar las gracias a todos aquellos que no solamente se han pasado por aquí, sino que me han dejado un comentario que me ha corregido, divertido, emocionado y alentado a seguir escribiendo:

 

¡GRACIAS!

Bego, Amalia, Silvia, chiyoko, Desireé, Sacramento Roselló, azu, RoiCC, Rosa, imma, eva, Maite, ESTELA, Olga, shak, Magda, Rocío, Pao, Natalia, Mali, Amaral, Mariana, Pesigolleta, Mezquite Bonsai, Montse, ragenis, Teresa, txitxo, Joe, Dalí, Milaurista, Olga, Ohkanias, Berta, Mariajopp, maria, cristi, susana, Teresa Martínez, Alejo, Adara, Krixtinika, thunderloida, Chivi, mis3Jotas, Alicita, Mercedes B., rupher, Mariano Lozano, Eloisa, Noelia, issa, Nuria, Aeryn26, Male, Yolanda, EVA, Mariria, Sofía, Mariano, Lía, CioN, hombreperplejo, Pedro Escudero, patata, Norma, Davicine, Santiago, Comprar té, Deep Red 82, Betiscop, Una madre, La Biblioteca del Manicomio, mar, Julio Torres, Cayecaturas, La Regia de Nuevo León, Chary Serrano, Caty Cordero, Bolibic, El pornógrafo, Hasta los cojones, Halcón Peregrino, Merche, Lila Ortega, Buenri, Patroclo, PGS, monica, F- osca, Miguel, anaroski, Carlos, natacha, Jesús, Pablo, Lex, Dríada, Amauri, Amparo, Sasa, Alexandra, alejandrap, cariwita, Isabelle, Aitor, puntoscardinales, Mery, Rozio, Burro Romero, josito, Ahorratron 2000, la oportunista, David, Clara, gemma, Blackie, ROSA, isaol, jorge, NURIA, davidpatricio, sol, ABAC, María, Mexiñol, Alojamiento, hotel posada en Virasoro cerca de Santo Tomé, HELOISE, Sandra Luz Méndez Saucedo, Irka, llurena, anamar, Peporris, olga, misty, Ppita, Marhya, Merche, carla, maria, vivian, Elizabeth, Carmen, MaRia, Natalia, pauli, Gabryela, Beatriz, Tú, MARIPOSITA, martape, Irubio, Venta de campo en la Argentina.

 

(No me obliguen por favor a contarlos porque ahora mismo tengo mucho sueño. Pero son muchos, eso ya se nota, ¿no?)

Y a todos los lectores anónimos que están ahí del otro lado de la pantalla… ¡gracias también!, pero majos, ustedes comprenderán que no soy adivina y que las dotes del Blog Stats de Wordpress no llegan hasta ahí. El que quiera ser parte de este blog, ¡que se manifieste! (como los espíritus, no como los que llevan pancantas, se entiende…)

Y hasta la próxima, que espero no tarde en llegar…

 

Tags: , , , ,

« Older entries

Blogroll Link Update