De todo como en botica

You are currently browsing the archive for the De todo como en botica category.

… porque igual se te concede, y más pronto de lo que crees.

Vengo a contarles que hoy es mi cumpleaños por tres razones muy simples: primero, que me apetece; segundo, que gracias a que los tengo muy lejos no tengo que invitarles nada que no sea un café virtual (¡qué costumbre española tan poco económica… en México en tu cumpleaños el invitado eres tú!) ; y tercero, que a algún sitio tenía que venir a fardar.

Los cumples son una ocasión estupenda para gastar dinero a lo tonto en regalos “para quedar bien” que cuestan dinero pero que no valen nada: perfumes caros que se quedan en los estantes porque no son los que le gustan a la persona festejada, cachivaches electrónicos escogidos por su número de botones y no por su utilidad, joyería que deslumbra por su precio pero que no ha sido elegida con el corazón. Regalos como esos hemos dado y recibido todos alguna vez en la vida (yo casi siempre he recibido, porque para dar regalos soy más bien cutrecilla de nacimiento, jajajaja).

Podemos gastarnos poco, y podemos gastarnos mucho, y hacer el mejor o el peor regalo de nuestra vida, porque todo depende de la ilusión con que el festejado lo reciba. Y si tiene que medirse el valor de un regalo por la felicidad que despierta en quien lo recibe, mi marido el día de hoy me acaba de dar el regalo perfecto:

¿A que lo tengo bien enseñado? Útil, bueno y delicioso (¡y oportuno!) ¿qué más se puede pedir?

Así que, señores de 20 Minutos, ya no hace falta que manden el jamón. Con los 3000 euros basta.

PD. Mi amor, desde hoy estás nominado a los premios “Látigo de Oro” que no sé cuando exactamente, pero que ya convocaré algún día (cuando tenga patrocinadores, supongo).

PD2: Vuelvo al título de esta entrada. Tengan cuidado con lo que piden, que los hombres se lo toman todo al pie de la letra (¡menos mal que no pedí un lote de productos Hacendado!)

Tags: , , ,

Con el permiso de todos ustedes me he apuntado al Concurso de Blogs del Diario 20 minutos. A ustedes no tengo que convencerlos de que me gustaría ganar el premio por razones artísticas, porque es el sueño de mi vida, porque representaría la consolidación de mi carrera como escritora. Ustedes ya saben que lo hago por la pasta (que son 3000 euros, se dice pronto…)

Las posibilidades de ganarlo son casi nulas: ya hay más de 3000 blogs inscritos, muchísimos de ellos con más calidad, antigüedad y lectores que éste. Pero bueno, sacarse el Euromillón también es casi imposible, y hay que pagar dos euros por el boleto… y aquí no me cobran nada. Así que allá vamos, chance y pega… (un día voy a tener que incluir en la página un diccionario de mexicanismos).

Por cierto, mi blog está inscrito en la categoría de Latinoamericanos. Aquí está:

Domadores del Euro

Premios 20Blogs

La pena es que ninguno de ustedes puede votar por mí, salvo si ya tienen un blog y lo inscriben en el concurso también. Me hubiera gustado apuntarlo en el concurso del diario ADN (en el que sí votan lectores), pero llegué tarde por 12 días. Otra vez será (porque tampoco cobran y hay que aprovechar).

Y si no son los 3000, por lo menos me podrían dar un kilo de jamón o de mortadela, como le pasó a mi hermana en un concurso de pequeños talentos musicales organizado por un supermercado mexicano. No se convirtió en la María Isabel regiomontana -aunque sí en cantante profesional-, pero esa noche a la hora de la cena fuimos más felices que de costumbre…

Tags: , , ,

Sí, ésa soy yo, admito mi culpa. Doña Euralia Alcancía, la del blog ese gracioso de economía doméstica se quedó como todo mundo al final del verano: sin un duro en el bolsillo.

Qué se le va a hacer. Las vacaciones fueron demasiado largas, una oportunidad tras otra de gastar a manos llenas. En México la comida es barata -en el súper- pero se sale a comer fuera con bastante frecuencia. Y luego está el tema de las compras en general y los souvenirs -en su mayor parte comestibles- que nos hicieron regresar a España con más maletas que la Piquer…

Pero ha llegado septiembre, y con él la cruda vuelta a la realidad: alimentos más caros, libros de texto, uniformes, gastos de transporte, en fin, la situación perfecta cuando, con el bronceado todavía a punto para presumir con los compañeros de la oficina, nos encontramos con un agujero negro -negrísimo- en la cuenta corriente. Y del cerdito, mejor ni hablamos…  

Hombre, también podríamos organizar las cosas de manera que nos tocara comprar los libros y los uniformes antes de fundirnos la paga extra de verano… o proponer que septiembre se intercambiara el número de días con febrero, para que no se nos hiciera tan largo, pero no veo yo a nuestros diputados por la labor teniendo otras muchas tonterías pendientes qué discutir. Así que nada, nos toca coger el látigo para poner al pobre euro a hacer cabriolas una vez más.

De momento, y como en el cole, dejemos esta semana para ir aclimatándonos y que podamos retomar nuestros esfuerzos donde los dejamos; desempolvemos nuestro cuaderno para apuntar gastos, saquemos la bolsa para guardar tickets y con calma empecemos a trabajar el menú. Todavía hace calor para potajes, pero pronto nos llegará el otoño y con él la oportunidad de hacer comidas sanas, contundentes y, sobre todo, baratas, muy baratas.

Pues nada, que ya estoy -estamos- de vuelta. Y para desgracia de todos, y tal como pinta la cosa, aquí me quedaré muucho rato… así que pónganse cómodos…

Hoy empieza una huelga de transportistas en toda España que amenaza con desabastecer los supermercados, y por ende, nuestras despensas. He leído comentarios en varios foros de internet y me ha sorprendido ver que la gente parece enloquecida con el tema; se habla de colas kilométricas para repostar gasolina, de supermercados arrasados como si las cosas fueran gratis… algunos llegan a confesar que están utilizando los bajos de las camas para almacenar latas de conservas, como si se nos viniera el diluvio universal (que por otro lado… vaya mesesito de lluvias llevamos…) No sé, no me parece que sea para tanto. Quizás es porque yo no he pasado hambre -salvo cuando he estado a dieta- y porque entiendo que las consecuencias del desabastecimiento son fácilmente reparables (es decir, no se trata de que no haya alimentos porque se hayan perdido las cosechas o se hayan muerto todas las vacas de golpe) que me parece que estamos exagerando un pelín.

Yo me solidarizo con los transportistas, pero pienso expresar mi apoyo desde la resistencia clandestina: no voy a comprar más, sino que voy a consumir menos. Porque si nos damos cuenta, aquí los únicos felices van a ser los dueños de los supermercados. Dicen por ahí que en previsión de la huelga la semana pasada los pedidos ya los hicieron mayores, o sea que ellos no van a dejar de ganar. Y si nosotros nos lanzamos a la compra compulsiva nos encontraremos a final de mes con un déficit en nuestra cuenta corriente y una despensa tan llena que correremos el riesgo de morir aplastados por una cascada de latas de atún, de paquetes de macarrones y de bricks de leche que nos caducará antes de que podamos consumirla.

 

Yo, como los niños pequeños: al cabo que ni quería. A comprar lo mínimo y lo no sustituible (como pañales y demás consumibles para bebé). A ver si el señor Roig y el señor Dia (jejeje, a saber cómo se llama el dueño) espabilan y se conforman con ganar menos de lo que están acostumbrados a embolsarse…

 

Aquí estaba yo tan tranquila intentando escribir un tocho sobre las marcas blancas cuando me encuentro con esto en la página de hoy de El Mundo: que dicen los técnicos de Hacienda que hay un 60 por ciento de errores en los borradores de este año por “errores no voluntarios”. Por supuesto, Hacienda lo desmiente. ¡Toma errores no voluntarios! Yo no sé si es verdad que Hacienda (que todo lo ve) no sabe si hemos tenido hijos, si hemos comprado una casa (que aquí también tenemos lo del famoso “error” de la casilla 737) o cosas por el estilo… me resulta difícil de creer. Y la campaña tan chuli que hacen hablando de sencillez en la elaboración de la declaración de este año, que parece que la podamos hacer sólo con el poder de nuestra mente… está claro que confían en que la gente sea muy pero que muy perezosa como para ponerse a revisar el borrador, y que sólo sean los que la tienen a ingresar los que se preocupen en hacerla… Yo ya les avisé hace días que no se confiaran, porque las deducciones no estaban hechas: a mí corregirlo me ha supuesto 700 euros más. Y a mi suegra –cuya declaración acabo de imprimir ahora mismo-, le han salido 171 euros extras de una deducción que “olvidaron” aplicarle (no me explico cómo, si en el borrador que ellos mismos le enviaron están todos los datos para hacerla efectiva…)

 

Eso, que se creen que Hacienda somos todos… tontos. Pues de eso nada: manos a la obra, domadores, que una hora de nuestro tiempo revisando el borrador nos puede suponer 100, 300 o 500 euros más, y hasta el momento no conozco a nadie al que le hayan pagado eso por sólo una hora de trabajo…

Y no, no es que esté embarazada otra vez.

Simplemente quería compartir con ustedes mi asombro por la aceptación tan apabullante (por lo menos para mí) que este blog ha tenido en los últimos 7 días (desde que decidí hacerlo público más allá de mi círculo de amistades). Ay, si me hubieran dado un euro por cada vez que alguien ha dado un click en mi página, a estas alturas ya tendría dinero suficiente para pagarme las vacaciones del año siguiente…

A fecha de hoy pasamos de las 3000 visitas (o clicks, no sé muy bien cómo funciona esto porque creo que el sistema cuenta las veces que se ven las páginas, no la gente que las lee… da igual, aquí los llamaremos “euros domados”) y ya que yo no saco un duro de todo esto, por lo menos me queda el legítimo derecho de venir a fardar, que es gratis y relaja un montón…

Como la situación económica del país no tiene pinta de mejorar en los próximos meses supongo que seguiremos viéndonos por aquí a menudo, qué remedio. Pero eso sí: con el látigo en la mano, que para eso somos domadores…

Gracias por sus visitas y por sus comentarios. Aquí nos seguimos viendo.

Llevo unos cuantos días sacudiendo este blog como si fuera un mantel: he cambiado artículos de sitio, he desaparecido entradas y he redactado algunas nuevas para intentar poner algo de orden en esta leonera; es lo que tienen las limpiezas de primavera, que arrasas con todo para empezar (casi) de cero.

Como evidentemente no me pienso gastar un duro en algo que me puede salir gratis, el web master de este blog es mi marido y la fotógrafa soy yo (con cámara digital, sin relevados y sin pagar derechos, más barato imposible).  Se aceptan comentarios, críticas y aportaciones varias (fotografías incluidas) siempre que sean gratis. Como dice mi mamá, dadas hasta puñaladas.

La primavera la sangre altera… y debe ser cierto, porque a todos nos pone de los nervios la tan llevada y traída declaración de Hacienda que, de forma inexorable, debemos presentar por estas fechas.

A mí las cosas no me van mal, la verdad; es la ventaja de ser pobre, normalmente me sale a devolver. En los primeros años de convivencia con mi marido llevaba una empanada mental con los papeles (debía ser también el desconocimiento total del sistema, ya que estaba recién aterrizada en España) y seguro que nos devolvieron mucho menos de lo que nos tocaba. Pero desde que se puede utilizar el tutorial PADRE y no dependo de mi capacidad matemática para hacer las operaciones (un año nos cayó una multa porque yo había sumado mal), me divierto muchísimo jugando con el programita.

El programa PADRE (se puede descargar con este enlace) es bastante intuitivo, no se necesitan grandes conocimientos de informática para utilizarlo. De hecho, ya ni siquiera hay que teclear los datos económicos porque con el número de referencia del borrador (o una casilla de la declaración del año anterior) se pueden importar desde la base de datos de Hacienda. Es rapidísimo.

Cuando ya se tienen los datos a punto, viene la parte emocionante (para que vean qué emocionante es mi vida): la de leerse el manual de la renta (que también se puede descargar por internet) y dilucidar qué deducciones autonómicas puedo hacer a mi declaración.

 

 

Este año estamos de enhorabuena; en la Comunidad Valenciana hay algunas deducciones muy interesantes para los que tenemos hijos y vivimos de alquiler. En concreto, 260 euros por hijos menores de 3 años y el 10 por ciento de las mensualidad de alquiler hasta el tope de 194 euros por contribuyente (388 en nuestro caso). A mí no me beneficia, pero también hay ayudas para guardería y para algo así como cuidado de hijos y de hogar por uno de los conyuges sin ingresos, para los que tengan cierto nivel de renta y dos o más descendientes. Eso sí, esto sólo aplica para la Comunidad Valenciana, en otra comunidades tienen más (las menos) y menos (las más) deducciones (en Andalucía en concreto, en donde estuvimos viviendo 4 años, no hay casi ningún beneficio por tener hijos… será que sobran niños).

No hay que tenerle miedo a hacernos la declaración nosotros mismos. Tengan en cuenta que los de Hacienda al mandar los borradores nos quieren vender la moto de que “todo es más fácil y sólo hay que confirmarlo por sms”, pero “se olvidan” de incluirte las deducciones, inclusive las que están muy claras (por ejemplo, que no me cuenten que no saben que tengo derecho a la deducción por hijo, si los datos de fecha de nacimiento los tienen ellos también… no los ponen porque no les conviene). Sirva de ejemplo mi caso: entre el borrador que ellos me han mandado y la declaración que yo hice hay una diferencia de 700 euros… A MI FAVOR.

Nosotros la entregamos ayer. Ojalá no tarden mucho en pagar; no creo, desde que utilizamos el programa PADRE parece que todo va más rápido. Eso sí, en cuanto paguen el dinero tendrá que irse directamente a la cuenta de ahorros… como si no existiera. Porque si lo dejamos en la cuenta corriente, en cuestión de un mes efectivamente NO EXISTIRÁ…

Newer entries »

Blogroll Link Update