En estos últimos días del año abundan los homenajes en la red a los que nos han dejado para siempre, especialmente artistas, músicos, deportistas y políticos. Y bueno, para no ser menos yo también quiero rendir un homenaje a aquellas cosas que el 2008 se llevó, pero no desde la tristeza sino reconfortada por la esperanza de que el año que viene regresen a nuestras vidas… ¡y no se vayan más!
La merienda, el desayuno o el aperitivo en la terracita del bar… esa delicia en forma de despreocupación y charla con los amigos que fue casi la primera víctima de la crisis económica de la que aún no hemos visto ni la mitad, según nos cuentan…
El saldo positivo de nuestra cuenta corriente… sí, ése que solía quedarnos registrado en la libreta de ahorros después de hacer frente a todos los pagos… ¿alguien lo ha vuelto a ver después del día 5 de cada mes?
El caprichito puntual en la tienda de delicatessen que ahora tenemos que sustituir sí o sí por productos de marcas blancas… (los de don Simón se están hinchando a vender tetrabricks de vino peleón, por ejemplo)
El tiempo libre… que ahora ocupamos en buscar un segundo trabajo, o en hacer malabares para que nos cuadren las cuentas…
La tranquilidad… de saber que nuestra vida estaba más o menos resuelta hasta que el fantasma del paro y del euríbor galopante llegaron a sacudirla…
Y paro de contar, que tampoco es plan de ponernos a llorar a moco tendido porque a final de cuentas de ésta saldremos, ¡vaya que saldremos! (unos con más y otros con menos, pero saldremos).
Eso sí… ahora tendrán que permitirme un homenaje un poco más íntimo para ese amigo querido que vino llegó hace muy poco tiempo a mi vida (concretamente, hace 2 meses y medio) y que en estos días de fiesta ha exhalado su último suspiro:

¡Adiós con el corazón, amigo del alma! Siempre me quedará el recuerdo de tu sabor… y un par de fotos. Ah, y los huesitos, que los pienso usar para un buen caldo, jajajaja.
Que el 2009 nos encuentre listos para seguir domando a ese euro feroz al que la crisis ha envalentonado.
¡Feliz y muy próspero Año Nuevo!



