Había una vez un señor llamado Leopoldo Abadía que un buen día de enero de 2008 escribió un texto titulado "La Crisis Ninja" que dio la vuelta al mundo gracias a internet. A mí me llegó como un forward a los pocos días de iniciar este blog; lo leí y lo encontré bastante claro, ameno y revelador. Muchas personas -entre las que me incluyo- consideran que la suya es "la mejor explicación en español de esta primera gran crisis financiera del siglo XXI". Lo malo es que lo puse en mi carpeta de asuntos pendientes… y hasta hoy.
La semana pasada fui a la biblioteca y me topé con el nombre y el retrato de Leopoldo Abadía en la sección de novedades. El libro se titula "La Crisis Ninja y otros misterios de la economía actual" y, cómo no, me lo traje a casa sin pensármelo dos veces (y sin abonar ni un duro, a pesar de todas las amenazas sobre la imposición del cánon de las bibliotecas).
¿Qué les puedo decir? Así, a bote pronto, que es un súper ventas: en mis manos tengo la sexta edición… (de febrero de 2009) y las cinco anteriores se publicaron en el mes de enero. Ahora mismo va por la novena edición, y las que le quedan. Hay mucho de marketing televisivo y de publicidad viral en este éxito, pero yo supongo que la gente lo compra porque espera encontrar una respuesta a los problemas que se nos han venido encima con la crisis. Y no sé si los resuelve, pero por lo menos su discurso simpático y sencillo aporta una gran dosis de sentido común en estos tiempos en que se nos agota la paciencia con más rapidez que el saldo en nuestra cuenta corriente.

Y es que más allá del texto que le dio origen -que ocupa apenas 25 páginas de las 200 que tiene-, el librito es nada más y nada menos que la visión de un jubilado vital y optimista sobre el tema de esta crisis en particular, y de la vida consumista que nos hemos acostumbrado a vivir en general. A ratos es un sermón light, otras tantas el relato de las batallitas del abuelo, pero sobre todo es una llamada de atención a todos aquellos que nos hemos dejado engañar por los cantos de sirena del progreso económico del que hemos creído gozar los últimos 10 años.
Dice don Leopoldo que él de esto de la economía no sabe nada. Y un jamón, no va a saber nada siendo empresario y profesor de una escuela de negocios durante más de 30 años. Sabe lo suficiente como para traducir al cristiano los tejemanejes de los peces gordos de la economía mundial… y para dejarnos caer, así como que no quiere la cosa, que la solución a esta crisis -si la hay- la tenemos nosotros y no los dueños de los bancos (aunque ellos tengan la culpa).
"Hemos llevado una vida buena muy cara. Y ahora tenemos que llevar otra vida, la normalita, menos cara. Y más molesta, porque uno ha de trabajar y se cansa. Pues eso es lo que toca". (Abadía, 163).
Me gusta Leopoldo Abadía. A veces su discursito suena muy americano, muy de "conviértete en empresario de tu propia vida", y echa un poco para atrás, la verdad, pero en el fondo hay que darle la razón. Organizar los Presupuestos del Estado se parece bastante a organizar los presupuestos de nuestra propia casa, y quizás nosotros deberíamos tomárnoslo con mayor seriedad, por la cuenta que nos trae. Saber cuáles son nuestros ingresos, cuáles nuestros gastos y tener muy claro que no hay "fórmulas milagro" es el primer paso para sanear nuestras finanzas y afrontar esta época de vacas flacas con un poco más de serenidad.
Don Leopoldo, ya sé que tiene doce hijos y que el número trece da mal fario, pero permítame decirle una cosa: yo soy su hija perdida. A mí también me gusta filosofar sobre el tema de la economía, aunque en mi caso sea la doméstica; a mí también me gusta hacer comparaciones divertidas y "aterrizadas" sobre los problemas económicos que nos aquejan. A mí también me molaría escribir un libro con tanto éxito, e irme de gira dando conferencias, y cobrar por hacer lo que con muchísimo gusto hago gratis: darle la charla al personal (¡y que no sólo no me digan que me calle, sino que me jaleen!)

Y como soy un caso suficientemente pintoresco, de esos que les gustan a los medios de comunicación (mujer, menor de 35, ama de casa e inmigrante), no pierdo la esperanza de dar el salto al estrellato algún día (estoy hablando en sentido figurado, ¿eh?, que no quiero salir con Ana Rosa ni que me inviten a ser jurado de Mira quién baila…)
¿Hay algún editor en la sala? Pues que tome asiento porque primero tendría que escribir el libro… y ya bastante me cuesta actualizar el blog, jejejeje… pero todo se andará.

