No me gusta el cine de terror, pero algunas películas se dejan ver. Vamos, que me las creo y todo: la casa tenebrosa, los amigos de campamento, los fantasmas que juegan con objetos antiguos, los ensangrentados recorriendo habitaciones y cerrando puertas y más puertas. Aún así, siempre me queda esa sensación de incomodidad que me produce el estar viendo una historia que sólo tendría cabida en el mundo de los ricos. Y si no, que me cuenten cómo podría montarse una escena de persecusión en una “solución habitacional” de 30 metros cuadrados…
Lo que pasa es que la realidad es mucho más terrorífica, aunque más prosaica. Nos faltan la música de fondo y las tomas impactantes, pero nuestra situación económica tiene todos los personajes y argumentos necesarios para hacernos gritar, llorar y arañar al de al lado… Y si no, para muestra basta un botón.
“Viernes 31″
El día señalado no llega nunca. Se acumulan las facturas, vivimos comiendo arroz y lentejas sin descanso y a fin de mes se repite la pesadilla, porque sólo cobrar ya no tenemos un duro…
“Euríbor, el índice diabólico”
Nadie puede detenerlo. Nos pega el sablazo una y otra vez sin apiadarse de nuestro presupuesto. La revisiones semestrales nos ponen a temblar, y con razón, porque sus subidas nos desangran lentamente.
Foto: Juanst.com
“Destino final: la cola del INEM”
Podemos intentar engañar al Paro y eludir sus cantos de sirena, pero todos nuestros esfuerzos son inútiles porque parece que estamos abocados a engrosar sus filas.
“El resplandor (con bombillas de ahorro energético)”
No hay casona de mil habitaciones, ni niño con triciclo, ni papel para escribir a máquina que pueda desperdiciarse. Un pisito modesto con bombillas de consumo reducido para que no nos hundamos en la oscuridad por falta de pago.
“El cobrador del Frac VS La pantera rosa”
Dos titanes del cobro de morosos nos persiguen sin descanso para darse un festín con nuestros huesos. Parece que pelean entre ellos, pero están dispuestos a ser civilizados y a conformarse con un cincuenta por ciento de nuestros bienes embargados.
“Sé lo que hicisteis con la tarjeta de crédito”
No importa si creíamos que nadie nos miraba al comprar ese electrodoméstico nuevo, esa chaqueta de lana o ese disco que nos apetecía… la tarjeta nos vigila y nos lo hará pagar muy caro (al 18 por ciento TAE como poco).
Y para terminar, una gracieta para los paisanos:
¿Saben por qué los mexicanos no necesitamos disfraz para la fiesta de Halloween?
¡¡¡Pues porque siempre “andamos bruja”!!!!
Saludos y no gasten mucho en caramelos. Hasta la próxima.
PD. Por si alguien no lo entendió, “andar bruja” significa andar pelado, más tieso que la mojama… sin un duro, vamos…


