niños y bebés

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 En una casita de chocolate del bosque encantado, arrullados por el dulce trinar de los pajaritos y el travieso serpenteo del arroyuelo cantarín dormían muy apretujaditos Blanca Nieves, los siete enanos, el Conejo de Pascua, el Ratoncito Pérez, Papá Noel, Ricitos de Oro, un español que ha aprendido inglés en Opening y otro que se ha sacado la lotería sin comprar ni un décimo… mientras en la espaciosa habitación contigua, en una cuna de oro con sábanas de seda y un monitor con cámara de vídeo, rodeado de un ejército de peluches y juguetes educativos con miles de botones dormía, solito, el famoso bebé de los 6 mil euros al año…

 

 

Seamos serios, señores. A mí cada vez que oigo hablar de los estudios que dicen que tener un bebé cuesta en promedio (¡sin hacer gran alarde de gastos!) en torno a los 6000 euros durante el primer año  primero me da la risa loca… y luego me da por los cuentos de hadas. Me gustaría saber cuántos hijos tienen los que han hecho los cálculos, porque a mí, a mis vecinas, a mis amigas y conocidas no nos salen las cuentas…

Por supuesto que nos podemos gastar 6000 euros al año en un bebé. Y 6000 euros al mes también, y si no que se lo pregunten a Madonna o a Britney Spears. Hay productos de puericultura innecesarios, caros y francamente ridículos para aburrir, en las tiendas o por internet. A una pareja en proceso de decidirse a tener un hijo le preocupa, y mucho, el tema financiero, porque todo mundo les dice que "los bebés cuestan mucho dinero" y para poner la guinda del pastel vienen estos estudios a confirmar los peores augurios. Y la verdad, la puritita verdad es que, como dice el marido de una amiga, para criar a un bebé hace falta… el bebé (y muchas ganas de tenerlo).

Si pudiéramos preguntarle a nuestro bebé qué es lo que le hace falta durante el primero año nos sorprenderíamos con la respuesta… y no me refiero únicamente al susto que nos llevaríamos si el peque nos largara un discursito: teta a demanda, muchos brazos, unos cuantos pañales de tela, unas cuantas mudas de ropa del mercadillo, un sitio cómodo para dormir lo más cerquita de mamá y papá y después de los 6 meses, un par de bocados de comida, mucha libertad para explorar el mundo y muuucha paciencia para ir detrás de ellos cuando empiezan a caminar.

 

 

¿Demasiado idílico? Vale, me he pasado tres pueblos, pero que conste que no estoy diciendo que eso sea lo único que deberíamos comprar para el niño, sino que probablemente, esto sería lo único que nuestro bebé realmente necesitaría y que elegiría si lo dejáramos opinar…

Pero como el que calla otorga, en su nombre nos gastamos una pasta gansa en una minicuna, una cuna con mueble cambiador, un móvil de muñequitos, una lámpara que proyecta estrellitas en el techo, un cochecito de última generación, los pañales más caros, la leche de farmacia, la ropa de marca (o demasiada ropa, que también barato y mucho sale caro), los juguetes educativos aprobados por los expertos y los vídeos de Baby Einstein y asociados… ¡y nos quejamos de que los bebes "salen caros"! ¡Y tanto que salen caros, porque encima luego las cosas que compramos para ellos son de un solo uso, porque según las estadísticas en España la tasa de natalidad está en 1,39 hijos por mujer!

La realidad es que a pesar de todas nuestras quejas, tenemos mucho más dinero para gastar que hijos en quién gastarlo (lo cual se hace extensivo a abuelos, tíos y padrinos, que sepultan a los niños bajo toneladas de juguetes y ropa en cumpleaños y Reyes). Hace ya rato que estamos todos inmensos en una vorágine consumista que ha transformado el comprar como mecanismo para satisfacer una necesidad pura y dura en una manifestación más del ocio. Comprar por comprar, para sentirse bien, para pasar el rato, para hacer lo mismo que los demás. Y por supuesto, nuestros hijos no van a ser menos que nosotros…

 

 

Bueno… se acabó el sermón, vamos a los números. Para empezar, ahora contamos con una ayuda por nacimiento de 2500 euros (que yo no he pillado con las dos primeras… a la tercera va la vencida). Luego, por cada hijo te puedes deducir entre 1836 y 4182 euros al año  (más un añadido de 2244 por hijo menor de 3 años). Y luego hay deducciones autónomicas que varían por comunidades, pero que en mi caso han representado una ayuda (365 por hijo menor de 3 años en la Comunidad Valenciana).  Luego, como dicen en la web de Todopapas, el ocio de la pareja se reduce al 10 por ciento, lo que significa un ahorro aproximado de 2400 euros al año (en mi caso eso no sería cierto, porque yo no me gastaba esa cantidad en cafés, hoteles, tabaco ni cines, pero habrá quién sí se lo gaste y se esté preguntando ahora mismo cómo es que no le alcanza para tener un hijo…) Esto nos da, para una pareja con su primer hijo, la bonita cantidad de 8980 euros al año… ¡que da de sobra para cubrir los famosos 6000 euros del principio! Encima, ahora tener un hijo nos va a salir rentable…. (eh… no, que tampoco hay que exagerar….)

Luego está lo que realmente nos gastamos en el bebé. Ya les he contado que yo los gastos prenatales con este embarazo los he despachado (de momento) con 83 euros; en los dos primeros debí gastarme más o menos la misma cantidad, no lo recuerdo. Lo que sí tengo clarísimo es que siempre se paga la novatada con el primer hijo; y a pesar de que cuando nació la mayor estábamos en mucho peores condiciones económicas que ahora, terminé gastando más dinero en tonterías que con la segunda. Por ejemplo, gastos de farmacia: con la primera parecía que estábamos abonados (a los hijos de la farmacéutica sólo les faltaba llamarme "madrina"); con la segunda… ¿compré un par de botes de Apiretal y algo más? Y es que el gasto no tuvo nada que ver con el estado de salud de mis hijas, porque aunque las dos han sido sanas, sanísimas, mi hija mayor se ha distinguido siempre por su salud de hierro… El resto (pañales, cremas, toallitas, tijeritas de uñas y diverso material cosmético) ha sido todo de la marca blanca del Mercadona, lo que ha reducido considerablemente su precio.

Lo mismo con el tema de la alimentación. A la mayor le di pecho hasta los 8 meses, pero invertí dinero en biberones, tetinas, infusiones, pastillas para esterilizar (una vez intenté hervir las tetinas… y me quedé sin olla y sin tetinas), chupetes, cereales de caja y más tarde leche de bote, algunos potitos (pocos, porque a mi pequeña gourmet sólo le gustaban los purés caseros), yogures para bebés (que cuestan un ojo de la cara y que no están hechos con leche de continuación, como nos quieren hacer creer), galletitas especiales y demás chuminadas.

 

 

Mi hija pequeña, por contra, no ha probado un biberón en su vida, ni comidas especiales para bebés. Con ella me gasté CERO euros hasta los 6 meses (pecho y nada más, ni infusiones, ni bibes ni nada) y a partir de ahí y hasta el año muy poquito más, porque no quiso purés, empezó a comer la misma comida que nosotros y hasta hoy. Pues ahí van 1500 euros que me ahorré, según los estudios del CIS.

La partida presupuestaria para decoración de la habitación y ropa de cama (1500 euros), además de la de puericultura (1241) me la he ahorrado casi completa, desde mi primera hija. La cuna, la trona, el moisés y el cochecito han sido heredados o regalados; y si no los tuviera, ahora mismo no compraría nada para el tercero. A final de cuentas, mi hija pequeña siempre ha preferido hacer colecho conmigo, comer sobre mí, y pasear en mochila… ¡como para gastarme en una pasta en cosas que a larga no va a querer ver ni en pintura! Lo único que sí compramos con ambas fue una sillita de paseo de las baratas y las sillas para el coche, que a mi juicio son los únicos gastos realmente imprescindibles en este campo.

 

 

En ropa se puede gastar uno lo que quiera, la verdad (y con cada hijo, menos todavía). Para empezar, recibimos muchos regalos, lo que reduce el coste total… si los modelitos son de nuestro gusto, claro. Pero aunque tuviéramos que comprarles todo, hay ciertas tiendas (como Kiabi, H y M, C y A y la marca del Carrefour) que ofrecen prendas de bastante calidad a precios asequibles. El secreto es no comprar de más, porque los bebés crecen muy rápido… y estar dispuestos a aceptar las donaciones hechas con la mejor de las intenciones por parientes y amigos. A nuestros hijos no les importa llevar ropa de segunda mano, aunque a nosotros nos parezca que sí.

El campo de productos de belleza (¡para la madre!) y bautizo (600 euros)… sin comentarios. Mira que intentar colar estos gastos como gastos regulares en la crianza de un bebé… ¿los de CIS de verdad querían hacer un estudio serio, o simplemente querían que les cuadrara el número (6000 euros) para poder decir que un bebé gastaba "un millón de pesetas"?

Hay un último concepto que no quiero discutir porque a fin de cuentas yo no lo he necesitado, pero sé que mucha gente sí, y es un pastón: el que se dedica al cuidado del bebé en caso de que ambos padres trabajen. Las guarderías son carísimas, y de hecho las cantidades que dan en el estudios (240 euros mensuales) se quedan cortas por lo que tengo entendido. Mientras seguimos esperando que nuestra baja de maternidad se equipare a la otros países de Europa, quizás no sería mala idea, para quien pueda permitírselo, pedirse una excedencia para poder estar con el bebé por lo menos durante el primer año. No hay guardería que pueda competir con la atención individualizada de un padre o un madre rebosantes de amor y deseosos de vivir esa experiencia. Y claro, no es gratis, pero las guarderías tampoco. ¿Qué elegiría nuestro hijo si le pidiéramos su opinión?

En conclusión: ¿existe el niño de los 6000 euros el primer año? Yo no lo he visto, y tengo dos y uno en camino. La primera me habrá costado 1000, la segunda quinientos… y el tercero va a venir con premio de 2500 y un pan debajo del brazo:

 

 

Sí, ya lo sé, a final de cuentas estos cálculos sólo son para el primer año. Y los niños crecen y comen y visten y van a la escuela hasta que se van de casa (a los 30 y muchos) y siguen llevándose tuppers los domingos para el resto de la semana cuando se emancipan. Pero esa es otra historia y ya hablaremos de este tema cuando toque…

 

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 Dicen por ahí que ya no me acuerdo de los pobres. Que me habré sacado el Euromillón y todo este rollo de ahorrar -tendida en una tumbona en el Caribe- ya no me interesa. O que me abdujeron los extraterrestres y ahora mismo, a años luz del planeta Tierra, miro desconsolada mis cupones Dia porque sé que no voy a poder usarlos. Me llegan emails de personas que no conozco preocupadas por mi silencio cibernético. Y miro la fecha de mi último post y voy dejando pasar los días, las semanas, más de un mes sin dar una explicación…

Como una imagen vale más que mil palabras me parece más sensato compartir con ustedes lo que me ha tenido pensando, repensando y sopesando mi vida presente y futura:

 

 

 

O como dijo alguien por ahí: ¡Esto de tener hijos se nos ha ido de madre! Y no cualquier madre, no: ¡madre de FAMILIA NUMEROSA, ahí es nada..! (Seguro que a mi mamá le daría la risa loca. Familia numerosa 3 hijos, jajaja). Ahora todo mundo pensara que si esto de vivir 4 de un sueldo estaba chungo, con lo del tercer niño tendré que hacer encaje de bolillos… ¿me creerán si les digo que no me preocupa absolutamente NADA el tema económico (de momento… ya hablaremos cuando estén en la adolescencia)? ¿Que mi comedero de tarro va más por el lado logístico cenas-baños-cole-salidas-mimos para una sola mamá y un solo papá sin ayuda familiar? Pero como no soy la primera ni la última en hacerlo allá voy, como quien emprende un viaje sin GPS ni estaciones de servicio cada 10 kilómetros (vamos, a la antigüita…)

Tengo que confesar que mi capacidad de reacción no me hace precisamente candidata a trabajar en la NASA, porque ahora mismo estoy de 15 semanas de embarazo y apenas empiezo a recuperar algo de control en mi vida. Tengo sueño a todas horas y las náuseas de las primeras semanas se han convertido en un hambre bestial que amenaza con acabar con las reservas no sólo de mi despensa sino de la de varios establecimientos de mi barrio -específicamente, los hornos con su pan, sus empanadillas de tomate, sus napolitanas de york y queso, sus… mejor no sigo- , así como con mis ahorros y mi fe en que en este embarazo voy a tener tanta suerte como en los anteriores y que no voy a coger muchos kilos, ejem… De momento el barrigón ya impresiona, y eso que el bichito es apenas más grande que un Playmobil.

Mientras la panza o, mejor dicho, las hormonas me dejen, volveré por aquí a dar batalla. Lo malo es que es probable que me vuelva bastante monotemática y aburrida: ahorro y bebés, ahorro y niños, ahorro y alimentación infantil, ahorro y miratodoloquenohegastadoensaliracenar… pido perdón por anticipado; no es que no se me hubiera ocurrido escribir sobre el tema antes, pero ahora la actualidad manda, como dicen los periodistas. Porque seguro que no a todo mundo le interesa, prometo intentar hablar de otras cosas de forma regular. Pero quién sabe, a lo mejor a algún indeciso tanto rollo beberil le da el empujoncito que le falta… y algún otro termina por reafirmarse en su decisión de no transmitir su ADN a otra generación.

En todo caso, lo único que intentaré compartir con ustedes es la convicción de que un niño requiere muy muy poquito dinero y mucho amor y mucho tiempo para crecer sano y feliz. La mayoría de nuestros quebraderos de cabeza vienen cuando queremos sustituir el amor y el tiempo por el dinero; cuando hay un mínimo de recursos para alimentar y vestir a nuestros hijos lo único que tenemos que hacer es echarle tiempo, ganas e imaginación para transformar las carencias en oportunidades de aprendizaje (sí, mi Barbie nunca tuvo coche, ni casa marca Mattel. Pero vivía cómodamente en un loft hecho con una caja de verduras vacía…)

Bloguera y madre en la vida. No es lo que tengo, es lo que soy…

 

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